miércoles, 28 de noviembre de 2018

Se abren los telones, que comiencen las elecciones.

  Para este mi tercer artículo, aprovechando que se aproximan las elecciones al Parlamento andaluz - el 2 de diciembre de 2018 -, me gustaría hablar del comportamiento de la figura del político en campaña electoral. Que, así a grandes rasgos, se puede comparar con una compañía de teatro que viaja de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, interpretando su función, haciendo su mejor actuación. Y no me preguntéis la razón, pero me vienen a la cabeza los típicos corrales de comedia de los siglos XVI y XVII, cuando pienso en un mitin político.

  En un mitin político (la función), el actor o actriz principal de la compañía de teatro (el partido político), quien la preside, micrófono en mano, nos hace un monólogo motivador y de propuestas de cambio (o sea, nos da un "discurso guionizado" en toda regla). También es habitual ver al intérprete acompañado de figurantes o actores secundarios (compañeros de partido) que dan más credibilidad si cabe a la obra.  Pero también tiene bellas y sinceras palabras para el antagonista de su obra (el oponente político), a través de las cuales nos recuerdan que si su equipo ha hecho cosas no del todo buenas, los oponentes son el demonio hecho carne - el "y tú más" de toda la vida, vamos. Ahora bien, nos falta un componente esencial sin el cual nada de esto sería posible: el espectador, la audiencia, o dicho en el lenguaje del político teatralizado, los posibles votantes.


Corral de comedias (Almagro) vs Mitin Político

  ¿Veis la semejanza entre unos y otros? Cada vez que un miembro de la política tiene la oportunidad de alzar la voz en aras de su partido y su ideología, nosotros los ciudadanos/votantes solemos asistir a un espectáculo sin precedentes, a una función que nos distrae del verdadero asunto. Y es que no podemos olvidar que la política es espectáculo, como bien nos demostraron el pasado 21 de noviembre en una sesión de control del Congreso de los Diputados, en la que se supone el ministro del Exterior, Josep Borrell fue escupido por el diputado de Esquerra Republicana Jordi Salvador. Seguramente hayáis visto el vídeo del momento del que os hablo infinidad de ocasiones pero, ¿sabéis que hacían los protagonistas de la historia en ese preciso instante? ¿Sobre qué discutían para llegar a esa situación? Si os ponéis a pensarlo a más de uno y a más de dos les costará responder a estas sencillas preguntas? Eh aquí, la magia de la política, al final la noticia se ha focalizado en sí hubo o no escupitajo.

  Pero la cosa no acaba aquí ni mucho menos. Inundan nuestras calles de carteles propagandísticos, inundan nuestros buzones con cartas de colores, inundan nuestros pueblos de visitas; intentar comprar nuestro voto con los típicos productos chorras de promoción (bolígrafos, gorras, mecheros ...), intentar hacernos creer que las ingentes cantidades que invierten en las campañas electorales no podrían destinarse a otra finalidad más precisa, intentan mantenernos distraídos y que no podamos pensar por nosotros mismos. Y para más inri la nueva fórmula que tienen preparada para un futuro, al parecer, no muy lejano para captar posibles votantes es mandarnos propaganda directamente a nuestros móviles. Coger nuestros datos personales y bombardearnos con eslóganes y promesas que no llevan a ningún lado.

  Queridísima clase política, os conocemos de sobra, no necesitamos ver vuestras caras en cada una de las farolas que existen para saber cómo sois y que pensáis. El buen político tiene que demostrar con hechos aquello que promete en campaña, el buen político tiene que ayudar al ciudadano y no ser un miembro más de los casos de corrupción que recorren la geografía española, el buen político busca soluciones y no se dedica a rebuscar en la mierda del oponente para creerse mejor que él.

  Estas son las palabras de todos aquellos que sentimos que nos toman el pelo a diario. Soy consciente de que en estas mismas palabras recurro al uso de la generalización, y tiene una explicación. Lo hago de esta manera porque soy consciente de que no todos los políticos se urden de estas mañas para engañar a la ciudadanía española, y es precisamente a estos políticos a los que hago un llamamiento de desesperación: ¡regeneración política ya! Y no nos vale caras jóvenes con las mismas formas de actuar, como estamos viendo actualmente en el panorama político español; ¡La política no es un oficio para enriquecerse!, quien quiera hacerse millonario que se busque la vida por otros caminos; ¡Prioricemos el sector público frente a lo privado! que para eso pagamos nuestros impuestos, y lo más importante ¡dejen las funciones de teatro para los profesionales de este maravilloso oficio! el político tiene otra muchas cosas que hacer antes que dar espectáculo.

  Señoras y señores, esto es todo por ahora. Se baja el telón, termina la función. Hasta los próximos comicios.

  PD: Desde aquí pido perdón a los profesionales del teatro, que tanto curran y tantos kilómetros se meten en el cuerpo para llegar a los espectadores. Todo mi respeto, no hay ningún ánimo de ofensa. Al contrario, habéis sido mi fuente de inspiración, mi vía para expresar mi opinión con respecto a esta temática.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La libertad de expresión: defendamos el humor!

  En este mi segundo artículo, la temática viene cargada de discusiones y debate, estoy convencida, y abierta a los comentarios que estéis dispuestos a hacerme llegar. Por ello, voy a partir del texto que recoge la Constitución Española, así como de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sobre la libertad de expresión, de los datos que nadie puede negar y, a raíz de la definición de este derecho, abordar el tema desde mi perspectiva personal.

Mito de la libertad de expresión

  Según el Artículo 20 de la Constitución Española de 1978, que recoge el concepto de libertad de expresión, todo español tiene "derecho a difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, de palabra, por escrito o por otro medio de reproducción; derecho a la libertad de creación y producción literaria, artística y científica; (...), y el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (...)". Y para que quede más claro aun y echando la vista más atrás si cabe recurriremos también al  Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948, que recoge lo siguiente: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaciones de fronteras, por cualquier medio de expresión" (Mito de la libertad de expresión). A priori solo son una retahíla de palabras, pero más necesarias de lo que nos creemos en los tiempos que corren,

  El derecho a la libertad de expresión, que inherentemente todo ciudadano español tiene, es considerado como un derecho fundamental, lo que se traduce en que es uno de los derechos más importantes recogidos en la Constitución junto a la sanidad, la educación, una vivienda digna o la igualdad ante la ley. Por lo tanto, es para sentarse un momento y reflexionar seriamente: ¿de verdad era necesario armar tanto revuelo cuando un humorista tan consagrado como Dani Mateo sale en un sketch sonándose los mocos con la bandera española? Porque no veo el mismo revuelo cuando a diario una nueva noticia sobre corrupción salta a la parrilla de los medios de comunicación, que como bien sabréis de eso se encarga el comisario Villarejo - alias Agente 007: licencia para Grabar - y las conversaciones que tiene con sus amiguitos políticos.

  Tenemos en nuestras manos ese preciado tesoro que es el derecho a la libertad de expresión, usémoslo. Utilicémoslo para salir a las calles y que nuestras críticas sean escuchadas, porque cada vez que se destapa un nuevo caso de corrupción nos están contando que nos han vuelto a robar en nuestras narices. Pero nadie hace nada. Todo nos parece perfecto. Otro caso de corrupción, si total ... Y sinceramente os lo digo, me cuesta tanto, pero tanto trabajo creer que estemos en este punto con respecto a las libertades... Tras siglos de lucha para poder tener derechos que hoy damos por sentados (Sobre la libertad de expresión) , tras más de cuatro décadas de franquismo y represión, tras tanto sufrimiento y miseria en la que si no pertenecías al bando sublevado acababas fusilado en un paredón, y que nos quedemos como si nada, cuando entre un puñado de falsantes que dicen velar por los intereses de nuestro país, están acabando con lo más valioso que tenemos: el derecho a pensar por nosotros mismos.

 Defendamos el humor
  Defiendo aquí el papel del humor en todas sus variantes (actores, monologuistas, tuiteros, dibujantes, titiriteros...). El humor es una herramienta más que valida para hacer nuestras reivindicaciones, siempre teniendo presente que cualquier chiste que ahora mismo se os pueda pasar por la cabeza va a molestar a algún colectivo, aunque sea lo más inocente del mundo. Por eso, hemos de entender el humor como una válvula de escape, como la vía rápida para dar forma a nuestras frustraciones y convertirlas en un momento divertido. El humor no es el problema cuando hablamos de libertad de expresión, sino más bien el uso que nosotros como consumidores de información hacemos precisamente de ésta, porque, señoras y señores, los titulares sólo son señuelos. Y me explico, porque nadie me podrá negar que en alguna que otra
Internet y la información
ocasión os habéis quedado sólo con el titular de una noticia que habéis visto cotilleando Facebook, o peor aún, os habéis basado simple y llanamente en un tweet que habla sobre un tema en particular. Pues os puedo asegurar que no llegáis ni a imaginar la de vueltas que puede dar una información si la leemos y analizamos en su conjunto, si vamos más allá de los señuelos que nos ponen por "titulares" en determinados casos.Y las redes sociales son las que se llevan el premio gordo en lo que a manipulación informativa se refiere.

  Por libertad de expresión entiendo que somos las personas las que movemos el mundo, esos seres que gozamos de unas libertades pero también estamos sujetos a unas obligaciones. Y muchas de esas personas eligen el humor como vía para opinar sobre aquello que les jode la vida, sin intención alguna de ofender al que piense de forma distinta, sólo sacando el lado divertido y canalla de aspectos no tan graciosos como es el ejemplo de los casos de corrupción al que nos hemos referido anteriormente.

  Llegados a este punto del artículo la pregunta es obligada: ¿se puede poner límites a la libertad de expresión? Parafraseando al cómico español, Goyo Jiménez, no lo explico, lo ejemplifico: imaginaros que un asesino en serie alza la voz diciendo que tiene la libertad de asesinar a cuantas personas quiera, es la forma en la que decide expresarse. Evidentemente nadie debería estar de acuerdo con esta afirmación tan descabellada - o vamos eso espero por lo menos -. Este personaje opta por esta vía para expresar, pero el kit de la cuestión viene en que actuando de esta manera está acabando con la libertad de aquellas personas a las que asesina, Por lo tanto, la libertad en general, y de expresión en particular, se pone en jaque en cuanto se atente con la de otra persona. Sé que es un ejemplo un tanto exagerado, pero clarificador cuanto menos.

  El objetivo final de este artículo es pues intentar haceros ver que gozamos de una "libertad de expresión manipulada" - lectores única y exclusivamente de titulares -, que somos "marionetas del poder" como nos recuerdo el personaje de Antonio Recio constantemente - somos tendentes a creernos lo primero que leemos -, y que tendemos a focalizar el conflicto en una cara visible (como en el caso de Dani Mateo, el famoso sketch es fruto del trabajo de un gran grupo de personas). Y que, en mi opinión, no hay mejor forma de quitarle hierro a los asuntos serios que recurriendo al humor y echarnos unas risas.

  Salgamos a la calles, inundemos las redes sociales, hagámoslo poniendo al humor por bandera, el símbolo que todos deberíamos tener presente cuando nos acechan las malas noticias, cuando nos joden nuestros representantes políticos. ¡'VIVA EL HUMOR!


domingo, 11 de noviembre de 2018

El refugio del ludópata, la ruina de la juventud: casas de apuestas y azar online

  En mi primer artículo quiero abordar un tema que desde hace unos meses me viene preocupando enormemente, entre otras razones, por el bombardeo sistemático publicitario al que estamos sometidos cada vez que encendemos el televisor, y que creo que todo el que lea esto estará de acuerdo conmigo. El auge que están adquiriendo los salones de juegos y especialmente, las apuestas deportivas vía online, y para muestra un botón (Información sobre casas de apuestas):


  Si hay un caso que llama la atención en este aspecto es el de la publicidad que ofrece la cadena, cuyo target es eminentemente juvenil, Neox. Los spots sobre casas de apuestas son una constante para un público muy influenciable, sobre todo si un futbolista como Cristiano Ronaldo, o un presentador como Carlos Sobera forman parte de estos proyectos "destroza juventud", según los cuales para alcanzar el éxito hay que apostar en todo lo que pilles. 

  Para dejar aún más claro esta problemática social que tenemos entre manos en nuestro país, recurrimos a las cifras. Según datos de CanalSur Web, las casas de apuestas han crecido en un 320% en los últimos tres años, y la edad del ludópata medio oscila entre los 20 y los 35 años (Juegos online y casas de apuestas: nuevos viveros de ludópatas).

  Podemos definir esta forma de ocio como otro tipo más de droga dura que está empezando a calar con fuerza entre las juventudes, que no sólo van de visita de cuando en cuando a estas salas del azar, sino que también tiran de su teléfono móvil para apostar desde cualquier lugar que les apetezca. Tal es la gravedad del problema que incluso entre los menores de edad ya se están dando casos de adicción a las apuestas online, hasta el punto de que falsifican sus datos para poder formar parte del juego del siglo XXI. Mirar lo que me he encontrado, parece que hay alguien que comparte mi opinión, como se puede ver en la imagen (Web Así va España): 



  Y llegados a este punto me da a mi por pensar que por muy avanzados que nos creamos respecto a nuestros ancestros, no lo estamos tanto, la única diferencia es que usamos otros medios para permitir que nos controlen como sociedad y que no salgamos a las calles para luchar y quejarnos de los abusos por parte de los "poderosos": corrupción política, pederastia por parte de determinados miembros de la Iglesia, infinidad de asfixiantes e interminables impuestos por cada paso que damos, y un largo etcétera que, más que para escribir un artículo, da para hacer una trilogía completa con tomas falsas incluidas.


  Esto, señoras y señores, no es más que el Panem et circenses del que nos hablaba el poeta romano Juvernal en su Sátira X, que literalmente significa pan y circo. Con la salvedad que en la actualidad tenemos que sustituir el circo por el fútbol y las apuestas que se generan entorno a eventos deportivos de este calibre. Podemos hablar incluso, de Panem et circenses 2.0. (Juegos Romanos)


  Para aquellos que no lo recuerden esta fórmula resume la forma que tenían los mandamases de la esplendorosa época romana de controlar a las masas, de apaciguar las quejas del pueblo, de dar un entretenimiento a la baja y humilde estofa. Un combate de gladiadores tenía la misma fuerza en la sociedad romana que un Madrid-Barça para los actuales habitantes de la tierra. De hecho, tengo una teoría interesante al respecto: estoy más que convencida que si en algún momento concreto, los partidos de Liga se dejan de jugar, por la razón que sea eh, la gente se va a abalanzar a las calles para que este deporte siga su calendario de forma estricta. Y ahora que lo pienso tampoco me hace falta teorizar mucho, tengo un ejemplo de este mismo verano, en agosto para ser más concretos, de toda la movilización que ha supuesto que un único encuentro de la Liga Santander se vaya a jugar fuera de nuestro país, en Estados Unidos, que no es que se vaya a suspender ni muchísimo menos. Pero ha sido tal el revuelo que se ha armado con este tema, que yo creo que lo podemos definir como uno de los debates más enardecidos durante este 2018 en nuestro país e incluso fuera de nuestras fronteras.

  En conclusión, hay que pedir más control sobre este tema. Puede llegar a entender que la publicidad es el motor económico por excelencia de los medios de comunicación, pero hay que establecer límites sin lugar a dudas. Y nuestros políticos deberían ponerse manos a la obra antes de que el problema vaya más allá, porque, como ya he hecho alusión anteriormente, la ludopatía es una droga poderosa que destroza todo lo que toca, y no podemos permitir que este tipo de ocio azaroso cale con tanta fuerza entre los jóvenes, en realidad, entre cualquier persona que decida hacer de las casas de apuestas, tanto físicas como online, su refugio. Más opciones de divertimento es lo que nos hace falta, educarnos como población en la idea de que para pasar un buen rato ni es necesario beber ni apostar mientras se bebe. Y desde aquí me gustaría hacer este llamamiento: protejamos lo nuestro y no permitamos que un puñado de individuos se forren a costa de la gente trabajadora y currante que estamos aquí. No olvidemos que la ludopatía es un serio problema que hemos de afrontar como sociedad.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Presentación

Antes de nada, me gustaría presentarme, darme a conocer.

Mi nombre es Marta Lara, una joven de 25 años que aun sueña con encontrar un futuro trabajo de lo suyo. Soy Graduada en Geografía e Historia, y una gran amante del mundo del periodismo, y más concretamente del fascinante medio radiofónico y todos sus entramados. Y es precisamente por lo que actualmente me encuentro haciendo un Máster de Locución y Presentación de Radio y Televisión. Con ello pretendo alcanzar mi sueño: poder dedicar mi vida profesional a la historia y la radio de forma fusionada. Por ello, mi primer contacto con mis dos grandes pasiones ha sido la elaboración de este blog

Meta

  El objetivo de este blog es remover conciencias en relación a temas que nos abordan a diario, que vemos cada vez que paseamos por las calles de nuestro barrio de toda la vida, que escuchamos cada vez que sintonizamos la radio o que nos asaltan cada vez que cogemos el mando y ponemos el telediario. Por ello,este blog no tendría sentido sino suscitara debate, sino incitara a la movilización social.

  ¿Y cómo pretendemos alcanzar dicha meta? A través de la realización de artículos y podcasts sobre temas controvertidos que nos afectan a nivel social.